¿Te han sacado tus casillas? Claves para recuperar la calma…

Se levanta una feliz, vas cumpliendo con todo lo que tenías pendiente ese día y eso te hace sentir orgullosa(o). Das gracias por tu determinación, vas sonriendo y de repente, recibes una llamada seguida una serie de comentarios desagradables que te ponen furiosa…. ¿Qué ha pasado con esa fuerza interior? ¿Qué ha pasado con tu actitud de triunfador(a), a dónde se fue?

LA RABIA, sí, como ser humana que soy, hoy he sentido mucha rabia e impotencia y justo, como voy a compartir en este artículo, le sacaré el mejor provecho posible.

 Los seres humanos poseemos un gran poder, otra cosa es que lo sepamos usar o elijamos usarlo; se trata del poder de mantenernos en nuestro centro (equilibrados). Es decir, tenemos la capacidad de permanecer en estado de bienestar, en cualquier circunstancia y a pesar de los demás.

 Somos seres emocionales, además sociales y por tanto, a menos que vivamos apartados en algún lugar lejano y despoblado, estamos expuestos permanentemente a ser influenciados emocionalmente por nuestro entorno. Es natural, sin embargo en muchos casos, no es lo más conveniente para nosotros; cuando esta influencia nos provoca un estado de ánimo que, o bien nos paraliza y nos aleja de lo que estábamos dispuestos a hacer o bien, nos lanza hacia un comportamiento impulsivo que nos hace daño y/o es nocivo para los que nos rodean.

 Mantenernos en nuestro centro y agregamos, emocional, significa; ser conscientes de que todos estamos por encima de cualquier circunstancia que se nos presente porque, somos mucho más que nuestras circunstancias. Significa movernos, en un estado de ánimo alegre, sosegado, creativo, de fortaleza interior, con la satisfacción de ser, y de saber quienes somos, con todas sus consecuencias. Significa gustarnos, amarnos, valorarnos tal y como seamos y pase lo que pase.

 ¿Cómo volver a recuperar nuestro centro?

1- Para volver al centro, debemos permitirnos alejarnos de él. Aceptemos todas nuestras emociones, y las “oscuras” también, porque gracias a ellas nos vamos conociendo, nos indican aquello en lo que somos más vunerables y vamos fortaleciendo nuestra confianza en nosotros. Sobretodo, las tenemos porque las podemos soportar y trascender.

2-La respiración; es lo que antecede a cualquier estrategia mental o respuesta. Primero tomemos 3 respiraciones profundas, su función es la de volvernos a reconectar con nosotros mismos, cuando “nos han sacado de nuestras casillas”. Es indispensable…antes de respirar no hay nada.

 3-Mírate en el espejo, no literalmente sino figurativamente. Cuando te toque afrontar una situación difícil o escuchar críticas desagradables, imagínate que estás frente a un espejo y te ves, repítete todo lo bueno que ves en tí. Si sabes quién eres, nada ni nadie te puede dañar.

 4-Ocupa tu mente. Tras encontrarnos con esos obstáculos o críticas tóxicas, en lugar de quedarnos enfocados allí, ocupemos enseguida nuestra mente en otra cosa.

-Usa la música, continuemos el camino con los auriculares y cantando.

– Cuenta con otras personas y desahógate. (Atención aquí, no se trata de enfrascarse en el desahogo, sino de soltar y luego redirigir la conversación, a otra cosa, lo ideal en estos casos es hacerlo con personas positivas).

– Mueve el cuerpo, alguna actividad física te sacará de un enfoque pesimista. Baila, sal a caminar, nada, etc.

– Refúgiate en algún libro que te despierte entusiasmo o mira algún video con esta misma orientación.

– Escribe lo que te pasa, verás como en la medida que lo escribes, deja de ser tan grave.

– Presta ayuda en algo o a alguien.

– Imita tu propia reacción y ríete de tí mismo(a), imita al otro y ríete más 😉 .

5-Siente empatía y compasión por aquellos que representan esos obstáculos. Suena difícil pero en verdad, si te pones a fantasear sobre la vida de esos “malvados” que “te hacen sufrir”, probablemente podrás verlos más humanizados y ya no significarán esa amenaza terrible. Es más, si en algún punto, te sientes capáz de devolver bondad, la rabia o tristeza o impotencia, habrá desaparecido.

 En la medida en que seamos conscientes de nuestras emociones, usaremos estos truquitos para traernos de nuevo a nuestro centro de equilibrio, aquel desde donde podemos dar lo mejor de nosotros, desde el que somos productivos y desde el que construimos nuestros más grandes sueños.

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Por María Elena Bracho – Directora de Comunicación y RRPP de Motivalia Coaching y autora del blog “Según tus reglas” 

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