Te está saliendo humo de la cabeza…

Estas líneas van dedicadas a destronar el reinado de la tan idealizada, mente y, sus sirvientes…los pensamientos.

Con este humilde texto propongo que ambas, la reflexión y la planificación, están sobrevaloradas.

 Parece que desde pequeños, desde siempre, nos enseñan a creer que, de las reflexiones o el análisis, surgen todas las posibilidades y todas las soluciones. Quizás no es tanto el contenido que enseñaron sino la forma de enfocarlo. Quizás si en química primero hubiésemos experimentado para, luego deducir y hacer el análisis, podríamos de mayores, entender con naturalidad, como muchas veces puede ser la acción la que nos aporte nuevas ideas.

 Desde la mente podemos lograr grandes avances sin embargo, hay terrenos donde se queda estéril, hay momentos en los que deja de ser creativa y pasa a ser destructiva.

 Uno de los casos en los que no sirve de nada seguir pensando, es en la superación de sucesos pasados. En estas situaciones, la mente nos mantiene repitiendo y, reviviendo, aquello que nos causó dolor, las creencias sobre la culpa (sobre nosotros mismos o, sobre otros), las ideas negativas que justifiquen el por qué resultó así…

Este sería uno de los casos en los que recomiendo “Poner fecha de Caducidad” al análisis, así, todo lo que venga después de un tiempo determinado, en el que nos daremos permiso para desahogar la mente, sacar ciertas conclusiones, apuntar y aprender; quedará descartado, estará en mal estado y lo desecharemos, como la leche que se corta, cuando pasa su fecha de vencimiento.

 Otra circunstancia en la que es recomendable “datar la mente con una fecha de caducidad” es, cuando trabajamos sobre nosotros mismos, es decir, cuando estamos en proceso de superación personal. En este caso, por más que nos repetimos mil veces, por ejemplo, “voy a ser más segura de mí misma”, “voy a ser menos rencoroso”, etc, dándole vueltas y más vueltas, no conseguimos resultados, aunque pasen años, aunque devoremos una biblioteca entera, aunque visitemos el psicólogo… Hasta que no empezamos a actuar, sobre el asunto, nada cambia significativamente.

 Muchas veces, no sólo seguir buscando “tierra firme” en la mente es poco efectivo, sino que produce el efecto contrario, es decir, nos hunde más.

¿Cómo se explica esto?, pues porque es a partir de la mente que, se generan las creencias y las expectativas. En la medida en que intentamos resolver nuestros conflictos desde esa reflexión interior y, pasamos del análisis objetivo, a la obsesión psicológica, vamos estancándonos en una espiral involutiva que, empieza no obteniendo resultados, continúa como consecuencia, con la frustración y la creación de ideas negativas sobre nosotros y, el mundo, sigue con otros intentos desde la mente, de salir, y esta vez, además, ya con la autoestima resentida, tampoco logras esos cambios, lo que produce más amargura, oscuridad, menos perspectiva, etc, etc, etc…

 Lo pongo claro con lo que puede ser un caso común a muchos de nosotros.

 Somos posesivos y queremos dejar de serlo. Pensamos todos los por qué, pasado, influencia familiar, etc. Creemos que como ya sabemos eso, lo podemos superar. Nos damos cuenta de que seguimos sufriendo por celos, nos sentimos impotentes, ineptos y, no entendemos cómo es que sabiendo toda la “teoría”, seguimos sintiendo y actuando así. Volvemos a darle vueltas a la cabeza, esta vez nos ponemos a estudiar otros casos y cómo lo han resuelto y, paradójicamente, aunque en esos estudios, nos han referido a la acción, nosotros sin actuar, volvemos a creer que ahora sí, ya no somos posesivos. Entonces invitan a nuestra persona-objeto de posesión; pareja, hijo, madre, amigo, etc, a ir de fin de semana con un grupo que no conocemos y, saltan todas nuestras alarmas… Otra vez las dudas, los celos, etc, etc.

Así, seguimos intentando resolver el mundo y nuestra vida, pensando…. ¿Te suena?

Diferencia entre reflexión sana y obsesión psicológica

-Que los hayas intentado varias veces, incluso durante años y sigas en el mismo lugar o casi, es un indicativo certero de que es hora de dejar de darle vueltas y actuar…o actuar de otra manera. 

-Que pensando sobre el asunto, entres en un estado de ánimo bajo, de desgano, decepción, desconfianza, etc. Es indicativo de que debes cambiar el análisis por la acción.

 ¿Por qué nos quedamos en el estado mental? Porque por mas incómodo que sea, nos es familiar y lo familiar, lo asociamos con lo seguro, es decir, de una manera inconsciente, estancarnos en nuestras desgracias, nos mantiene en una zona de amarga y falsa seguridad…sin embargo está en tu mano modificarlo…

¿Quieres apagar los incendios mentales de tu cabeza? Conocerlos es ya un gran y primer paso. El siguiente es que actúes de manera distinta…Como dice “aquel”: Si quieres resultados diferentes, tendrás que hacer cosas diferentes.

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Por María Elena Bracho –  Encargada de la redacción de artículos y redes sociales de Motivalia Coaching y creadora de “Dedica Una Carta”  

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