Positividad en tiempos de Crisis

Cuando se habla de pensar positivo, en ocasiones las personas entienden que sólo debe verse lo bueno o vivir en la ilusión, negando que ocurren eventos no deseados o inclusive dañinos. Sin embargo, la propuesta de la psicología positiva no es una visión delirante de la vida, poco fundamentada en la realidad, sino poder ver las situaciones con aprecio y atención, para tener la perspectiva necesaria y emplear las fortalezas de la persona o el grupo de trabajo para solucionar los problemas.

No podemos negar que ocurren crisis: empresas con problemas financieros, parejas que se separan, hijos que han tomado malas decisiones que han tenido peores consecuencias, el descubrimiento de una enfermedad grave en un ser querido… Los problemas son parte de la vida, no podemos evitarlos, pero sí podemos abordarlos de manera positiva, es decir, buscando soluciones apropiadas y aprovechando la oportunidad de crecimiento. Martin Seligman lo expresa así:

“Lo que queremos no es un optimismo ciego, sino flexible, un optimismo con los ojos abiertos. Tenemos que ser capaces de recurrir al agudo sentido de la realidad que tienen los pesimistas cuando lo necesitemos, pero sin necesidad de seguir eternamente encerrados en su oscuridad. Los beneficios de esta clase de optimismo no tienen límite”  [1].

El papel de la negatividad

Por su parte, Barbara Fredrickson, la principal investigadora acerca de las emociones positivas, afirma que en ocasiones las emociones negativas son apropiadas y útiles [2]. Por ejemplo, cuando sentimos tristeza tras una pérdida, o enojo por una injusticia. O cuando el miedo nos protege de una situación que podría ponernos en riesgo. Lo que es tóxico es que las emociones negativas sean las prevalentes, que nos invadan como lo hace una mala hierba que toma los recursos de la tierra y ahoga a las plantitas que desean florecer, a las emociones positivas. En otro artículo [3], en colaboración con Marcial F. Losada, Fredrickson afirma que la negatividad apropiada es un ingrediente crítico dentro del florecimiento humano, ya que permite mantener un sistema negentrópico bien fundamentado, es decir, permite ordenar el caos y estar en contacto con lo que sucede de una manera realista.

Sin embargo, las emociones negativas hacen que se cierre el enfoque para la solución de problemas, por lo que es conveniente, aún en una situación de crisis, favorecer las emociones positivas, pues ayudan a ampliar la perspectiva y construir nuevas soluciones. No se trata de negar el problema, sino de impedir que consuma toda nuestra energía psíquica y nos deje indefensos. Como la comparación que hacía anteriormente, no debemos dejar que nuestro pequeño jardín sea invadido totalmente por la hierba de las emociones negativas, porque entonces no podrán surgir las flores de las emociones positivas.

Quita la fuerza a la negatividad

Cuando las emociones negativas nos invaden como la hierba mala de la que hablaba, los pensamientos negativos se vuelven repetitivos, no hay lugar para la esperanza porque rumiamos sentimientos y situaciones negativas, como hacen las vacas para tratar de digerir, que devuelven el bolo alimenticio a la boca para masticarlo de nuevo, así  nosotros  tratamos de “masticar” mentalmente los problemas, pero eso incrementa la negatividad.

Tratar de eliminar los pensamientos negativos no funciona. Es como si te dijera que no pienses en un elefante rosa. ¿En qué pensaste? Seguramente que en ese paquidermo. Si tratamos de bloquear las emociones negativas, éstas sólo se hacen más fuertes. La herramienta para quitarles fuerza es curiosamente, ponerles atención. Por medio de la atención plena podemos reconocer lo que pasa en el ahora, sin juzgarlo, con una actitud de apertura y aceptación. Esta habilidad permite observar las sensaciones del cuerpo, los pensamientos y emociones con una nueva perspectiva. La atención plena permite reducir la ansiedad, ampliar horizontes y vislumbrar nuevas soluciones.

Fuente: Instituto de Ciencias de la Felicidad

[1] Seligman, Martin. Aprenda Optimismo. Random House Mondadori. Barcelona, 1998. P. 363.

[2] Fredrickson, Barbara L. Positivity. Three Rivers Press. NY, 2009. P. 159

[3] Fredrickson, Barbara L.; Losada, Marcial F. Positive Affect and the Complex Dynamics of Human Flourishing. American Psychologist. Octubre 2005.

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