¿Por qué decir sí cuando quieres decir no?

Se me ocurren unas cuantas ocasiones en mi vida, cuando pienso que he pasado por encima de mí misma para, complacer a otros, o por no haber encontrado la manera de decir NO. ¿A ti?.

 Uuuuf!, sólo pensarlo me hace experimentar distintas emociones, según con quién “cedí” o según quién permití que me “atropellara”; desde culpabilidad, pasando por la rabia, decepción de mí misma, hasta la frustración. ¿Has sentido lo mismo?.

 Afortunadamente, van pasando los años, un@ va sintiéndose más segur@ y entonces, ya no pasa tanto… ¿O sí?.

Las personas nos relacionamos utilizando ciertos modelos de comunicación, que pueden ser “balsas para cruzar un río”, “piedras que nos hunden en éĺ” o, “máquinarias para secarlo y pasar caminando”.   Presta atención porque, según tú modelo de comunicación, podrías estar impidiéndote inconcientemente, alcanzar tus objetivos.

 Modelo Comunicativo Pasivo.

– ¿Con qué frecuencia dejas de lado tus valores, tus criterios, tus propósitos, tus objetivos, por quedar bien con los demás?

– ¿Con qué frecuencia callas, huyes, evades a alguien o una situación, por miedo al rechazo, o la desaprobación?

– ¿Cuánto te has guardado dentro de ti (ideas y emociones), porque creer que no tienen la “suficiente validéz?

 …Si la/s respuestas es muchas, demasiadas…

– ¿Qué/Quién has perdido como consecuencia de esa actitud?

 También tenemos el otro extremo comunicativo; aquel que se impone por encima de todo y de todos:

El modelo comunicativo “Agresivo”

 – ¿Cuántas veces has ignorado las ideas y emociones de los otros por considerarlas menos “válidas” que las tuyas?

– ¿Cuántas veces has anulado la opinión de otros por imponer la tuya?

– ¿Cuántas veces has desacreditado la participación de otros, por llevar tú el control?

 …Y si otra vez, si muchas, demasiadas…

– ¿Qué/Quién has perdido como consecuencia de esa actitud?

 No hay más preguntas señoría ;)…Después del “interrogatorio”, hecho con la intención de que remuevas un poco tu mundo, para mejorarlo, paso ya a las conclusiones, voy a darte algunas herramientas para que manejes la palabra mágica que te llevará al punto medio entre esas dos actitudes comunicativas extremas, ilustradas arriba,: y la palabra mágica es…

¡¡LA ASERTIVIDAD!!.

 Arriba planteé preguntas con criterio de cantidad, porque es natural y necesario equivocarnos, para desarrollarnos como seres plenos, lo perjudicial comienza cuando caemos en modelos de comunicación pasiva o agresiva, la mayor parte de las veces.

 La asertividad es la capacidad que todos tenemos para comunicar nuestro parecer, completamente, siendo firmes y a la vez respetuosos con los demás.

 ES SENCILLO SER ASERTIVO, porque hay modelos prácticos concretos de comunicación, para conseguirlo, sin embargo, como todo aquello en lo que queremos hacernos expertos, REQUIERE PRÁCTICA.

 Para que tu comunicación sea asertiva:

1) Dí el asunto sobre el que quieres obtener una solución, directamente y siendo concret@. No hables con generalidades, ve a lo específico. No es lo mismo decir “me molesta tu mal humor por las mañanas” a decir “me molesta que al despertarte no me des los buenos días”.

 2) Comunica ¿Cómo te hace sentir? ese asunto concreto. Síii, expresar tus sentimientos te ayudará!!, porque la otra persona tendrá más datos con los que poder entenderte. (Claro, se hace obvio que entonces, debes saber antes, qué emoción(es) te hace sentir el asunto).

3) Después habla sobre el comportamiento, una vez más, CONCRETO-ESPECÍFICO, que esperas.

 4) Explica los beneficios para tí y por ende para el otr@, gracias a esa nueva conducta.

 Que apliques éste modelo no garantiza que respondan según tus expectativas, lo que garantiza es que al menos, te has reafirmado, te han entendido mucho mejor y has conectado con los otros, de un manera mucho más efectiva.

 De todas formas, siendo menos técnica pero igual de directa, lo que siempre ha haber detrás de tu comunicación con los demás, para que te dé los mejores resultados es; la intención de amor y respeto, primero hacia tí mism@ y luego, hacia el/los otro(s).

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Por María Elena Bracho – Directora de Comunicación y RRPP de Motivalia Coaching y autora del blog “Según tus reglas” 

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