Adiós a la “Cuesta Emocional” de Septiembre

Cualquier tipo de cambio en nuestra rutina diaria puede causarnos stress y, sí se trata de reincorporarse al trabajo, aún más. Inauguramos septiembre y esto suele traer un bajón emocional generalizado importante. Así como generalizado, está casi institucionalizado, naturalizado, hemos aprendido a asumirlo y entenderlo como una crisis emocional normal, en el sentido más conformista de la palabra. Hay opciones en cuanto a la manera de percibir este cambio y podemos no aceptarlo de esa manera, si hay bajón es porque algo no está en equilibrio dentro de nosotros. Despertemos al bajón, mirémoslo de frente y saquemos algo constructivo para transformarlo en una oportunidad de avanzar con entusiasmo.

¿Qué hay detrás de ese desánimo profesional?, ¿Cómo podemos combatirlo?

Es hora de tomarnos más en serio el “luto post vacacional”…es hora de que lo aprovechemos como indicador de que algo puede estar mejor en nuestra vida, de que es hora de avanzar.

1. Hazte preguntas: 

Tenemos la oportunidad de explorarnos, de hacernos preguntas como; ¿qué es lo que más me disgusta de reincorporarme a mi rutina?, por ejemplo, ¿madrugar?, ¿ver al jefe otra vez?, ¿cumplir con ciertas funciones?, etc, etc. En la medida en que nos planteamos ¿qué pasa en realidad dentro de nosotros?, podemos tomar acción para inyectar sol a esos días nublados.

Quizá la solución sea cambiar de Departamento, quizá escribir una carta al jefe, quizá debe haber un cambio más radical a otro trabajo o incluso un cambio de oficio. Tenemos esta vida, con un número limitado de años, ¿por qué quedarnos en la normalización de la mediocridad?, ¿para qué resignarnos a perpetuar una situación de supervivencia, en lugar de VIVIR completa y satisfactoriamente?, y en la respuesta al PARA QUÉ, encontraremos muy probablemente un montón de creencias y miedos que nos han estado atando a aquello que en lugar de expandirnos, nos contrae.

2. ¿Qué tal un “subidón de endorfinas”?

Además de reflexionar sobre nuestra situación y nuestro interior, hay acciones externas que nos pueden dar el empujón que necesitábamos. La actividad física, sin duda, es un excelente estimulante; ahora en Septiembre-Octubre se abre un abanico de actividades en gimnasios, centros cívicos, etc. Tómate el tiempo de investigar, puede haber alguna actividad inesperada que resuene contigo (baile, running, yoga, capoeira, etc).

3. Cultiva tu sabiduría: 

Otro recurso que funciona como resorte para dar el salto a salir de la inercia es la lectura; sea el género que sea, leyendo nos conectamos con una parte más íntima y profunda nuestra, se pueden hacer grandes descubrimientos de uno mismo, a través de la lectura. Aprovecha los ratos en el bus o metro, lee antes de dormir en lugar de ver la tele, incluso con los hijos, podríamos crear un espacio nocturno en el que todos a cierta hora, se reúnan y cojan su propia lectura.

4. Poco a poco…“Quien mucho abarca poco aprieta” 

Finalmente, comienza el cambio paso a paso. Si regresas a un empleo en el que te sientes infelíz y reconoces que quieres sentirte diferente pero, no conoces aún tus alternativas, empieza por probar rutinas nuevas, las que más se acerquen a lo que intuyes puede ser tu alternativa ideal. Si necesitas aprender un idioma, averigua en tu entorno con quién podrías hacer un intercambio. Si te gusta la cocina, plantéate ofrecer quincenalmente, una cena gourmet en tu misma casa, si te faltan contactos o tu círculo social es reducido, empieza a hablar con aquella persona tan simpática que siempre te encuentras en el super o acepta las invitaciones a reuniones donde sólo conoces a una persona, etc.

Estas son sólo una serie de ideas para ilustar que desde la situación presente en la que estemos, siempre podemos tomar acciones que nos dejarán más cerca de esa vida que soñamos, sin Septiembres deprimentes… Las pequeños pasos hacia lo que queremos, empezarán por convertir nuestra cotidianidad, en una aventura más intensa, vibraremos en el desafío de esos pequeños cambios y así, sin que nos demos cuenta, nos encontraremos en una posición mucho más satisfactoria y enriquecedora de la que pensábamos podíamos experimentar pero, como digo, para eso hay que comenzar con un primer paso…

“Caminante no hay camino, se hace camino al andar”…

Por María Elena Bracho – Directora de Comunicación y RRPP de Motivalia Coaching y autora del blog “Según tus reglas” 

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